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:: La petite merde ::

2005/05/26

[Mamarrachos / La Merde] Rastaboy- Terapia Masturbativa



2005/05/18

[Txt / La Merde] Las Leyes de Cleta (I)



Cleta es la ultraputa más grande que ha salido por el recto de la vida, la más olorosa, la más vaporosa, la más carnuda, la más escurridiza, la más caliente, la más zorra, la más manipuladora, la más zamba, la mofeta más arrecha con la arepa más grande y pelada. Cleta es una mujer. Y como mujer, nuestra Cleta tiene la necesidad de controlarlo todo a su alrededor, de meter la nariz en cuanto orificio encuentre con el fin de conocer profundidad, olor, textura y demás propiedades.

En el “Mundo de Cleta, nuestro mundo” existen Leyes que condicionan el actuar de todos los que la conocen y desean, menos el propio. Son Leyes especialmente diseñadas para joder a los demás.

1ª Ley de Cleta: No hago tal o cual cosa porque ya superé esa etapa

Nuestra amada Cleta, cuando se la quiere “montar” a alguien, en especial al “noviecito de turno” esgrime con tal convicción éste argumento que es imposible no caer en la trampa. Permanentemente se pueden oír de sus labios frases como “ya no rumbeo porque esa etapa de mi vida quedó atrás”, “el sexo es algo que no tiene trascendencia en mi vida, ahora deseo otro tipo de placeres”, “estoy cansada de los hombres ignorantes, mi sueño es cobijarme con tu cultura y buen gusto”, “el tamaño no es importante, porque me gusta cómo lo usas”, “que pereza el cigarrillo y el alcohol, son vicios para enclenques” “mamá, soy virgen! ¿alguna vez me has visto así sea besándome con un hombre?, no tengo necesidad”.

Todos los Eliders, Elicenios, Jhon Jairos, Mauricios, Alejandros, Ludovicos y Wilmers han ganado alguna hernia gracias a la 1ª Ley de Cleta.

A Elider le dice: “ya no rumbeo porque esa etapa de mi vida quedó atrás”, y durante años mantiene al pobre miserable bailando y bebiendo de forma exclusiva con las abuelas en las fiestas familiares (cumpleaños, día del padre, de la madre, navidad, etc). Cletica, ni corta ni perezosa, al menor descuido de Mr. Stupid se escabulle a azotar baldosa con cuanto negro salserín la quiera sacar a bailar y restregarle la berenjena en la breva.

El pobre Elicenio, tiene que cargar con: “el sexo es algo que no tiene trascendencia en mi vida, ahora deseo otro tipo de placeres”. Pero ¿qué otro tipo de placeres?. Pues obvio, fornicación en su máxima expresión con todos menos con Eli. Con él se puede comer un buñuelo, un pastel, ver novelas, darse una vuelta en buseta, ir de compras, ir a cine, sacar el perro a cagar y tener sexo una vez al mes poniéndose lo más rígida posible para que Eli se aburra. Normalmente, nuestra Cleta lacera la conciencia de Eli con frases como “eres muy intenso”, “no me dejas respirar”, “necesito espacio”, “no nos veamos hoy”. ¿Para que?. Para abrirle las piernas al vecino y dejarse manipular como muñeco de plastilina, para poner a disposición de un verdugo su breva esponjada y colorada, se culo estreñido y ácido, sus chupos, y casi todos los poros y pelos del cuerpo con el fin de sentirse abusada, desgarrada y, al final del día, sucia al lado de Eli.

Jhon Jairo se enamora de: “estoy cansada de los hombres ignorantes, mi sueño es cobijarme con tu cultura y buen gusto”. El hombrecito no sabe lo que se le viene pierna arriba. Eso quiere decir, “de mi coño… nada”. Durante la relación o luego de mandarlo al carajo, Cleta se rebusca entre las canecas el miserable más bruto, sucio y de más baja calaña (como ella) que le chupe las tetas y le saque sangre, que le de jíquera por el culo y la deje cagando con dolor por tres meses, que le arranque los pelos de la breva con los dientes, que la aruñe, golpee y que se le tire pedos en la cara. Jhonny, por su parte, pasa de su biblioteca al cine club y luego al terturliadero, solo, como una gueva por los siglos de los siglos.

“El tamaño no es importante, porque me gusta cómo lo usas”, es lo que escucha Mauricio cada vez que le toca sexo, o sea, en el día de su cumpleaños, en el día de su santo, en el día del amor y amistad y en un par de “fechas especiales” más. Mao, a parte que tiene que cargar con el peso de su mini-verga, también carga con el coitus interruptus que ella provoca cada vez que un pajarito canta, que una abeja zumba, que cruje el catre, que ella se ríe “porque se acordó de un chiste muy bueno”. Por más que se esfuerce Mauricio en hacerlo cada vez mejor, Cleta estará siempre pensando en la polla de Don Justiniano, una polla bicéfala del calibre de un changón, polla babosa y agresiva, polla altanera y penetrante, polla brota-ojos. No hay caso.

Cletica le susurra al oído: “que pereza el cigarrillo y el alcohol, son vicios para enclenques” y Alejandro saca pecho y piensa: “Que orgullo una mujer tan correcta!”. Bah! Pura mugre!. La guarra lo engaña y se engaña voluntariamente durante un tiempo, pero una vez lo deja, vuelve a ser lo que es: una perdida!. Se amanguala con cuanto punkete, mochiludo y neomugroso para fumar y meterle cualquier variedad y cantidad de toxinas al cuerpo como ritual preparatorio para el acto de ensartamiento anal.

“Mamá, soy virgen! ¿alguna vez me has visto así sea besándome con un hombre?, no tengo necesidad”. Y al lado se encuentra parado Ludovico, su novio actual. Ludovico reclama y reclama por el maltrato y ella los lunes recibe y recibe lenguetazos garganta abajo, los martes chupa que chupa polla ácida, los miércoles traga que traga renacuajos, los jueves lame que lame tetilla morada, los viernes recibe que recibe puñaladas por detrás, los sábados chilla que chilla con los mordiscos en la breva y los domingos reza que reza con la jeta llena.

Por eso le digo, compadre, si su mujer sufre los síntomas de la 1ª Ley de Cleta, no se estrese, simplemente déle lo que necesita. Si usted no es capaz de satisfacerla, pues invite a los amigos de la cuadra. Muy seguramente ella se sentirá como en familia.
2005/05/09

[Mamarrachos / La Merde] Rastaboy- Qué es una puta?



2005/05/07

[Txt / La Merde] Mi ex-novio es un Iguazambo

La Petite Merde - Mi ex-novio es un iguazambo

Maryuris relata:


Navegando por Internet en un desparche el berraco, encontré en LA PETITE MERDE, la definición de Iguazambo. Esa noche profundizando en el significado de dicho término, caí en cuenta que mi gran amor, mi ex novio, Duberney (Duby) es un auténtico Iguazambo. Con el dolor en el alma tuve que reconocerlo.

Duby, mi amado ex novio con quien duré 6 años y corté hace unos meses, es oriundo de la Vereda Filo Bonito, donde lo conocí. En esa época trabajaba como jornalero en la hacienda de Don Maximiliano y ganaba una miseria al igual que ahora. Yo por mi parte, soy 100% biquebradense y en ese entonces hacía domicilios en bicicleta para el negocio de Doña Magnolia.

Cuando no estaba bicicletiando falda arriba y falda abajo, estaba sentada en el balcón del negocio, mirando como Duby echaba azadón, pica y pala. Me encantaba ver cómo con el sudor se mojaba el pantalón por detrás y el culito se le marcaba en los yins. Ese duby era realmente el mejor partido del lugar.

El ir y venir de los días nos llevó a pasar de miradas y coqueteos con chorriada de baba a invitaciones para jartar chicha en el billar y una que otra restregada de yin en medio de los arbustos con repelón incluído. Duby y yo logramos gran empatía y en poco tiempo decidimos juntarnos a vivir. Ahí mismo, en la Vereda Filo Bonito, le alquilamos a don Maxi un remolque viejo y varado que tenía en un terreno baldío. Fueron muchas las veladas de intenso chancleteo que pasamos entre esas cuatro paredes de lata, hasta que un día le dije: - Duby, estoy mamada de esta rutina. Quiero superarme, quiero ser alguien en la vida! -. Y a los dos días estábamos viviendo en un remolque de lata en la cra 10 con 15 en Pereira.

El diario rebusque con mi Duby era apasionante, todo era hermoso, todo era perfecto. La verdad, no sé que fue lo que sucedió para llegar al punto de sentir tanta repulsión como la que me despierta en este momento. Aunque viéndolo bien, mi Duby se transformó en otra persona desde que llegamos a ésta ciudad.

De un momento a otro dejó de lavarse los dientes (a mi siempre me dio la impresión de verle tres filas de dientes), no se si como protesta a que nunca había que echarle a la boca o porque es un cochino de mierda. Yo me inclino por la segunda opción debido a que con el tiempo fue acumulando tanta masa blanca en las encías que cuando conseguíamos pan tajado, la usábamos como mantequilla.

Mi Duby, mi gran Duby, digo gran porque mide 1.90 m y calza 50, empezó a cambiar radicalmente, tanto en lo físico como en su comportamiento. Pasó de ser un hombre sucio, pero sucio de cargar tierra y remover escombros camellando, a sucio por descuido.

Una noche, acostados en la cama en medio de la oscuridad le pasé la mano sobre el pecho y sentí como si le hubieran crecido pelos. Pero como? – me dije, si éste es más lampiño que culo de bebé! Prendí la luz y pude darme cuenta que lo que había tocado no eran pelos sino picaduras de mosca que pusieron huevo y se inconaron al punto de formar grumos en la piel. Maldito cochino!

Al igual que los pelos en el pecho, Duby fue adquiriendo una barba espesa que al acercarse a su rostro era fácil darse cuenta que era realmente una lama verde y húmeda, casi musgo. El aliento cambió, ya no olía a Chicha o guarapo sino a física mierda, como aliento de animal carroñero. Se dejó crecer los pelos de la nariz y las orejas, la verga se le llenó de masa blanca y empezó a oler a parqueadero de zorras, los granos se apoderaron de aquellas nalgas gloriosas, sus flatulencias hacían presencia a cualquier hora del día y en cualquier lugar, las orejas tenían tanta cera que hasta las abejas eran sus inquilinas, la lengua se le puso blanca y seca, la cabeza se le infestó de ronchas de caspa, el ombligo se le llenó de unas motas blancas que nunca supe qué eran, las encías se le tostaron, la jeta se le hinchó como neumático de tractor (con labrado tipo Laredo), la uña del dedo gordo del pie derecho se llenó de hongo y tierra y a las demás el hongo las tumbó, las guevas se le pusieron como dos buñuelos de dos mil por los piquetes de manetos, ladillas y pulgas, la colección de lagañas secas pegadas de los ojos lo fueron dejando ciego, la axila se le llenó de un piojo rojo, adquirió una pecueca ácida imposible de soportar, el ano se le florió como crispeta, la única muela que le queda está negra de caries, el olor de la piel pasó de ser amargo por el sudor a dulce por la peste. Duby tan solo dos veces se puso desodorante en las axilas y desde entonces tiene pegadas de los pelos unas costras blancas.

Afortunadamente nuestra separación era inminente. Yo por mi parte siempre tuve un profundo deseo de superación, de estudiar, de salir adelante, y Duby, se refugió en los más bajos deseos, se sumergió en el vicio, cambió su siete tigres por cartón, cambió la chicha por pega, dejó el azadón, dejó los sueños, dejó todo y hasta el día de hoy no lo ha podido superar.

El Iguazambo de la PETITE MERDE ha sido el título con el cual bauticé la enfermedad que padecí al lado de Duby y es tan exacta que me causa terror. A veces, voy a visitarlo a donde está ahora y le llevo algo de comer y productos de aseo. Sinceramente no se si al salir de su despacho, tirará todo a la basura. Me da igual, en verdad no tengo idea de por qué lo hago.

Aún en las noches le pido a Dios que cuide a Duby el Iguazambo, mi ex o mejor, al señor Alcalde, como todos los llaman ahora.
2005/05/01

[Txt / La Merde] La breva

En medio de la noche me despertó un hedor,
me despertó el crujir de mi cuello y de mi mente.
Estaba usando tu breva colorada de almohada.
Como siempre carrasposa e incómoda tu breva esponjada de almohada.
La giré buscando suavidad pero no dejaba de tallar,
Le undí los dedos, las manos, los brazos sin encontrar fondo.
La raspé con las uñas hasta partirlas.
El desespero me llevó a gritar pero el eco en la breva auyentó aún más mi sueño.
Encendí la luz y me di cuenta que el olor era sal, semen y orín
Y la cabeza que formaba la horma en la breva no era la mía.
Eres una perra, lo sabías?